• La comisión LIBE del PE prepara una resolución que recuerda que todos los controles que se impongan en el Espacio Schengen deben ser coordinados con la UE y justificados ante la Comisión

La vicepresidenta de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y ASuntos de Interior del Parlamento Europeo, Maite Pagazaurtundua, subrayó hoy que el cierre de fronteras y el restablecimiento de controles deben ser “el último recurso” y siempre que “no haya medidas que puedan ser igual o más adecuadas para controlar el virus”.

La comisión LIBE prepara una resolución para el restablecimiento de la libre circulación en el Espacio Schengen que recuerda que éste es “un logro tangible y apreciado en el corazón del proyecto de la UE” que permite viajes sin restricciones para más de 400 millones de personas, con un valor incalculable para ciudadanos y empresas, único en la historia y el mundo. De ahí que exprese su fuerte preocupación por la situación actual de cierre total o parcial de las fronteras, o su cierre a cierto tipo de viajeros, incluidos los ciudadanos de la UE o nacionales de terceros países que residen en el territorio de los Estados miembros, y el grave impacto que esas medidas están teniendo en las personas y las empresas.

“La pandemia llevó a muchos países a suspender por razones sanitarias el Espacio Schengen sin coordinarse previamente, lo cual podía entenderse en un primer momento, sin embargo, ahora vemos que durante la desescalada seguimos cometiendo los mismos errores: falta coordinación, justificación y proporcionalidad”, indicó Pagaza.

Cualquier acción descoordinada o debatida de mera bilateral fuera del marco de la UE no rema a favor del interés general de los europeos. Además, el Tratado Schengen establece que cualquier control requiere una verificación de si otras medidas pueden ser iguales o más adecuadas para lograr el objetivo”, agregó.

Por ello, la Comisión LIBE llevará al próximo pleno del Parlamento una petición expresa para que los países que han suspendido Schengen ofrezcan explicaciones y justificación suficiente a la Comisión Europea.

“El Código de fronteras Schengen es inequívoco: el control en las fronteras internas será la excepción, una medida de último recurso, basada en criterios objetivos, que puede remediar adecuadamente una grave amenaza a las políticas públicas o la seguridad interna, cuando sea estrictamente necesario y proporcionado, con un alcance muy limitado y por un período de tiempo determinado”, señala el texto en preparación.

Lo cierto, manifestó Pagaza, es que “muchas de las notificaciones proporcionadas por los Estados miembros carecen de detalles suficientes para permitir la verificación de si se han respetado esos principios”. “En todo caso, todavía estamos a tiempo de encontrar soluciones coordinadas, pues la búsqueda de respuestas europeas generará beneficios mutuos”, añadió.

En este sentido, la comisión LIBE apuesta por pedir a los Estados miembros que reconozcan la opción de imponer controles de salud como una alternativa superior a la introducción de controles fronterizos internos, así como la intensificación de los controles policiales dentro del territorio, incluso en las zonas fronterizas.